12.01.2007 - 2007-12-01 BUENOS AIRES: River Plate Stadium / La bendita policía...
La bendita policía...
El trío inglés volvió a tocar en Buenos Aires tras 27 años, en el marco de su gira de regreso a los escenarios. El tiempo no parece pasar para ellos, que ofrecieron dos conciertos impecables.
Sting canta, grita, hace lo que quiere con su garganta. Andy Summers le saca sonidos impensados a su guitarra, provoca efectos, enloquece a la multitud. Stewart Copeland fascina por su manera de hacer sonar a su batería, deslumbra cuando deja los parches y golpea una especie de marimba y xilofón. The Police volvió a tocar en Buenos Aires el fin de semana. Los tres tienen algunos kilos más que hace veinte años, también un poco menos de pelo en la cabeza. Pero musicalmente el tiempo parece no haber pasado. Por lo visto y escuchado en River ayer y el sábado, las dos décadas durante las que The Police no subió a los escenarios quedaron como un paréntesis: se separaron en su apogeo, en un momento ascendente. Y volvieron con la calidad intacta, con una gira que deja la sensación de que el grupo siguió tocando todos estos años.
A las 21.30 suenan los primeros acordes de 'Message in a Bottle'. La gente estalla (60 mil personas el sábado; algunas menos ayer). Y ahí están Sting, Summers y Copeland. Son pocos los que los vieron en 1980, en Obras y en New York City. Son muchos los que los escucharon siempre y los sintieron por primera vez en vivo ayer y el sábado, en dos shows impecables.
Desde el sonido hasta la puesta en escena, todo estuvo en su punto justo en las dos noches de River. Sin estridencias, más bien con austeridad, cinco pantallas (tres ubicadas detrás de los músicos y otras dos a los costados) fueron reflejando lo que ocurría sobre el escenario. La nitidez de las imágenes sirvió para detenerse en el gastado bajo de Sting, en la firmeza de Summers y en el show aparte que es Copeland.
Con guantes, lentes y una variada colección de gestos, el baterista regala un espectáculo dentro del espectáculo. Su talento se combina con su particular estilo de tocar, que hace imposible no mirar su pantalla, aunque las otras dos hagan foco sobre sus compañeros.
La lista de temas también fue acertada. Podrá decirse que faltaron algunos; también que la elección final no fue la ideal (el público se quedó como esperando una más, incrédulo de que el cierre se hiciera con 'Next to you'). La primera parte había cerrado con 'Roxanne', y la tanda inicial de bises había tenido su epílogo con la maravillosa 'Every Breath you Take'. También se escucharon clásicos de The Police como 'So Lonely' y 'Don't Stand so Close to me'.
Ambos shows no superaron las dos horas de duración. Fueron algo cortos, es cierto, pero también tuvieron una intensidad que se mantuvo todo el tiempo. La comunicación con el público, a través de la música y de las palabras que Sting intentó pronunciar en castellano, nunca se interrumpió. The Police volvió con todo. Bendita policía.
© La Razon by Sebastian Clemente